Tocar el tema de malestar docente hace referencia a un fenómeno que afecta a una buena parte del profesorado y que se origina en respuesta a una serie de factores o acontecimientos negativos que aquejan al profesorado en el marco educativo. Tal respuesta vendría precedida de un estilo atributivo pesimista que sería el responsable del incremento de los índices de estrés laboral (“burnout”) y ansiedad que exhiben los docentes afectados, pudiéndose llegar a alcanzar la depresión como resultado último.
El concepto de “burnout” es un proceso de respuesta múltiple a un estrés crónico que se caracteriza por extenuación, gradual y progresiva despreocupación, así como ausencia de sentimientos emocionales hacia los beneficiarios del trabajo. Por consiguiente, los componentes de cansancio emocional, despersonalización y falta de realización personal son elementos centrales en el constructo (Byrne, 1992, 1994; Manlove, 1994; Oliver, 1995; Aluja, 1997; Xiao y Wen, 2004; Weng, 2005).
Para hablar de los factores que inducen a la aparición de los síntomas del malestar docente es necesario atender tanto a las variables individuales como organizacionales, la que funcionan como auténticas variables moduladoras de las posibles respuestas que los profesores puedan emitir ante determinadas situaciones amenazantes.
Variables individuales: género, edad, mantener pareja estable, ciclo educativo, experiencia, titularidad del centro educativo y algunos componentes de la personalidad como neuroticismo, perfeccionismo y autoeficacia
Determinantes institucionales: excesivo trabajo, multiplicidad de demandas, ambigüedad y conflictos del papel a desempeñar, así como insuficiencia de recursos, ratio profesor/alumnos, burocracia, escasa autonomía en la toma de decisiones, indisciplina de los alumnos e interacción con ellos; algunos autores destacan:
El comportamiento hostil de los alumnos representa un papel fundamental en el origen y desarrollo del malestar docente.
El “burnout” afecta a todas las profesiones (Salanova, Grau y Martínez, 2005) pero, por lo que hasta ahora se conoce, suele ser más invasivo en ocupaciones y servicios basados en las relaciones humanas como es el caso de la educación; los profesores afectados pueden manifestar los siguientes síntomas:
- Negativismo
- Aburrimiento
- Falta de preparación
- Frecuentes enfermedades
- Afección de la memoria
- Cansancio y depresión
El “burnout” interfiere en la vida física, intelectual, social, psicoemocional y espiritual del docente



Un tema muy interesante y adoc para sus experiencias, Felicitaciones
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